Una biblioteca como paisaje
Judaísmo, psicología, erotismo, poesía, teatro y novelas: mis lecturas no forman una colección ordenada de certezas, sino un espacio de confrontación y descubrimiento.
Personal
Vivo rodeado de libros, música y preguntas. Mi vida personal prolonga la misma búsqueda: comprender otros mundos sin renunciar al espíritu crítico.
Judaísmo, psicología, erotismo, poesía, teatro y novelas: mis lecturas no forman una colección ordenada de certezas, sino un espacio de confrontación y descubrimiento.
Del rock al jazz, del blues al metal, de la música clásica a la electrónica y las músicas del mundo, me interesan las tensiones y los cruces entre géneros. Frank Zappa encarna para mí esa búsqueda permanente.
Mi relación con la República Dominicana se construyó durante años, con los viajes, mi familia y los encuentros. Vivir hoy en Santo Domingo no es un retiro: es un arraigo elegido y otra manera de habitar el mundo.
Las fronteras intelectuales y las certezas identitarias me interesan menos que la curiosidad. Viajar, leer y escuchar mantienen el pensamiento en movimiento.
Una pregunta que me acompaña
«¿En qué se apoya la convicción de tener razón?»
Fue el tema de mi examen de bachillerato en filosofía. Desde entonces me recuerda que debo examinar los fundamentos de mis certezas antes de pretender convencer.
Durante mucho tiempo asocié esta pregunta con Spinoza. Sin embargo, no he encontrado esta formulación exacta en sus obras. Una frase auténtica, cercana por su reflexión sobre la certeza, aparece en la Ética:
Baruch Spinoza, Ética, II, proposición 43 — traducción al español del texto citado.Leer el texto original ↗«Quien tiene una idea verdadera sabe, al mismo tiempo, que tiene una idea verdadera y no puede dudar de la verdad de su conocimiento».